Nota informativa necesaria antes de ver el post: mi pelo en estas fotos no es normal, ya lo se. Pero ¿qué quereis que haga? Viento, lluvia, llovizna y sobre todo, humedad…ni secador, ni plancha…nada puede con el clima sueco. Después de esta aclaración, creo que ya puedo empezar.
El fin de semana pasado hicimos nuestro primer viaje en Suecia. Nuestro destino: Göteborg, la segunda ciudad más importante de Suecia, a unas 2 horas en coche de Jönköping (teniendo en cuenta que las velocidades máximas durante casi todo el trayecto son de 70 a 90 km/h).
El viernes de buena mañana, sobre las 10,30, salíamos de Jönköping. 9 personas (siete españoles, un mejicano y uno de Singapur) en 2 coches. En nuestro coche, un Skoda nuevecito, íbamos Achu (Madrid), Cris y Sandra (Alicante) y Jose y yo (Valencia). De camino a Göteborg hicimos un par de paradas. La primera en Ulricehamn (no intenteis pronunciarlo), una ciudad pequeña a mitad camino y a orillas de un gran lago. Después de pasar por la oficina de turismo, fuimos a dar una vuelta por el paseo que rodeaba el lago. El sitio era muy bonito, pero hacía bastante frío y nos metimos en una cafetería a tomar algo.
Y tras dar un paseo por Ulricehamn seguimos nuestro camino. La siguiente parada, Boras. La verdad es que no vimos mucho de esta ciudad, solo el centro. Llegamos hasta la plaza principal, pero tampoco tenía mucho más. Así que seguimos dando vueltas hasta que dimos con un parque bastante grande, donde tenemos una de las pocos fotos del grupo al completo. Y aquí se nos ocurrió a los valencianos (a Jose y a mi) hacer el mono, y nunca mejor dicho. El resultado de nuestra gracia fue mancharnos todas las chaquetas (de color beige ambas) de negro, porque nos subimos al árbol que más mierda tenía de todo el parque. Pero ¿qué mas daba? La gracia ya estaba hecha (hoy ya no he pensado lo mismo cuando me ha tocado frotar las mangas de la chaqueta). Aquí abajo teneis algunos ejemplos de nuestra imitación de los macacos.
Con las chaquetas manchadas para el resto del fin de semana (solo hacía un par de horas que habíamos salido de Jönköping) seguimos nuestro camino hasta llegar a Göteborg. Aparcamos en el centro y fuimos a la oficina de información donde compramos un pase por unos 30 € com el que podíamos coger todo tipo de transporte público, entrar a todos los museos y a las atracciones turísticas. Y tras eso nos dirigimos al albergue, que estaba basatante lejos de la ciudad, en medio del bosque. Las chicas tuvimos suerte y nos tocó una habitación de 2 literas para las 3. Al llegar al albergue pedimos el alquiler de sábanas, pero al ver que costaba 9 € la noche, decidimos que era mejor sin sábanas. Decisión errónea. Cuando volvimos a Göteborg ya habían cerrado las tiendas y no nos pudimos comprar un saco, que era lo que queríamos. Esa noche dimos una vuelta por el centro -muy animado a cualquier hora del día- y volvimos al albergue. ¿Cómo íbamos a dormir sin sábanas en un hostal y en unas camas en las que habitaban toda clase de bichos, como chinches y garrapatas (más tarde nos daríamos cuenta de que era cierto)? ¿Cómo íbamos a taparnos con el nórdico mugriento que había encima de la cama? Pues la solución fue sencilla. Nos enrollamos en nuestras toallas y luego nos tiramos el nórdico por encima, intentando que no entrara en contacto con ninguna parte de nuestra piel. No puedo evitar recordar el momento en que Sandra y Cris se pusieron el pijama, con una camiseta de cuello alto encima y el pantalón metido por dentro de los calcetines, para que ni un milímetro de su piel tocara el nórdico ni el colchón. Vaya show montamos.
Y llegó el sábado. Nos levantamos con planes de ir al autobús turístico y a la ruta en barco por Göteborg, pero resulta que llovía a mares. Qué raro ¿no? Desde que estoy en Suecia creo que solo 2 días (contados ¿eh?) no ha llovido. Así que nos fuimos al Universium, un museo de ciencias con acuarios, selva tropical y cosas para experimentar. Pero bueno, al lado de L’Oceanografic…pues no era gran cosa.
Cuando terminamos de ver el museo dejó de llover. Entonces pudimos hacer la ruta en autobús, 50 minutos de tour guiado por las calles de Göteborg.
Tras el autobús nos montamos en la visita guiada en barco. Creo que esta fue una de las mejores cosas del viaje. El barco recorrió los canales y nos llevo hasta el puerto. Además, fue muy divertido porque en un momento determinado (en el que no estábamos prestando atención a la guía) la gente del barco de tumbó en el suelo. Miramos al frente y vimos que pasábamos por un puente en el que o te tumbabas en el suelo del barco o te dabas con la cabeza. Fue una risa. Las abuelas del barco luego no podían ni levantarse del suelo. Creo que ninguno habíamos visto eso antes.
Al acabar la ruta en barco y tras comprobar que los tranvia de Göteborg no paran en los pasos de cebra y tienes que salir por patas, nos fuimos al Liseberg, un parque de atracciones en medio de Göteborg. No es demasiado grande pero para estar dentro de la ciudad tenía algunas atracciones bastante grandes a las que, por supuesto, montamos. Había un montón de puestos de ruletas de la fortuna en los que te tocaban 2 kilos de toblerone, de chocolate o de chucherías. Todos los suecos llevaban las cajas debajo del brazo. Pues de 9 personas, ninguna lo conseguimos, vaya chasco.
Sobre las 8.30 volvimos al albergue a ducharnos y cambiarnos. A las 11 estábamos de vuelta en Göteborg para salir de fiesta. Hicimos botellón (si se puede llamar botellón a unos míseros cartones de Sierra de Gredos con Coca-Cola) y nos metimos a Respekt, una discoteca que pintaba bien, pero al final salió mal. Resulta que esa noche había fiesta vietnamita y tailandesa y éramos casi los únicos de la discoteca que no teníamos los ojos rasgados. ¡Qué suerte tenemos! La música no estaba del todo mal…pero el ambiente era muy raro para nosotros.
Así que a las 3 y después de tomarnos un perrito caliente volvimos al albergue, ya que al día siguiente teníamos que irnos de allí a las 10. Y teníamos que acostarnos otra vez en las camas con chinches. Por suerte yo encontré un saco por unos 17 euros, y como lo necesitaré para otros viajes me lo compré. Sandra y Cris decidieron dormir en la misma cama, al ver que en una de las paredes a la que estaban pegadas unas literas estaba llena de bichos. Qué maravilla de hostal. Menos mal que el domingo nos íbamos. Quedamos a las 10 abajo, pero nos dormimos. Nuestro despertar fue sobresaltado, ya que los chicos nos golpearon la puerta y nosotras, sobre todo Sandra que entró en estado de shock, medio dormidas, creíamos que era la dueña del hostal que venía a reñirnos por no estar a las 10 fuera y por dormir sin sábanas (era obligatorio). Pero al final no pasó nada. Y tras bajar media hora tarde, nos fuimos al museo de Volvo. Ya os podeis imaginar lo que me importan a mi los Volvo, pero si todos querían, pues a mi no importaba. Y claro, me hice algunas fotos, por los menos para decir “he estado allí”.
Al acabar de ver el museo Volvo fuimos a un centro comercial a comer. Por primera vez en todo el fin de semana comimos algo decente: pasta y ensalada. Tras dar una vuelta por el centro comercial y muertos de sueño, decidimos regresar a Jönköping. El camino de vuelta fue del tirón, amenizado con la radio sueca en la que pusieron canciones de los pitufos maquineros -suecos claro- para que nos riésemos un rato. A las 8 estábamos de vuelta en Räslatt.
Y así, acaba nuestro primer viaje. Sin duda, en los 9 meses que me quedan en Suecia, volveré a Göteborg.

































Tiaaaa! Felicidades retrasadaaas! Quería escribirte algo pero hoy no he parado en casa… que ya me queda nada para estar de erasmus como tú…!!!!! me paso 40 minutos del dia 11, pero te quiero igual!! Besos, besos, besos, besos! Love you, perla!