Que el ritmo no pare…

31 08 2008

Esta semana está siendo completita. Necesitamos un descanso. Todo empezó el miércoles.

La universidad organizaba a las 5.30 de la tarde – sí, aquí todo empieza muy pronto- un Pub Crawl, es decir, una ruta por los principales pubs de la ciudad. Después de dividirnos en grupos comenzaron a llevarnos -como borregos- por los diferentes bares, entrando gratis y con descuentos en las bebidas. La verdad es que no fue gran cosa porque nos llevaban y a los 10 minutos nos sacaban de allí, pero al menos nos sirvió para conocer algún sitio más, al que seguro volveremos. Asi que cuando nos hartamos nos fuimos a cenar al Akademien, la discoteca de la universidad en la que estamos casi todas las noches. Y es que a parte de ser discoteca, también hacen cenas. La idea es perfecta porque cuando te entra hambre de madrugada, no tienes ni que salir de allí. Además es bastante barato: una hamburguesa gigante, con patatas y ensalada y una bebida 400 coronas, unos 4.5 euros. Y después seguimos la fiesta, como siempre en el Akademien. A la 1.30 volvimos a Räslatt, en el último autobús. De 5.30 a 1.30, vaya fiesta más rara.

Y después del miércoles, viene el jueves. El viernes era el cumpleaños de Sandra, una chica de alicante, así que el jueves por la noche hubo fiesta sorpresa. Hicimos sangría, tortilla de patatas, pizzas…se ve que se corrió la voz  y en un momento éramos unas 30 personas en una casa diminuta, sobre todo mexicanos y españoles. Cuando Sandra llegó se quedó a cuadros. Y la fiesta comenzó, hasta que llegó la hora del último autobús, sobre la 1. Entonces la casa se vació, pero nos quedamos los festeros de turno. Esperando al primer bus, sobre las 5.20. Y en un momento, solo quedábamos 6 españoles en la casa. Entonces empezó la fiesta. Sevillanas improvisadas, canciones de los 90, y momentos frikis como cuando pusimos “tengo el corazón contento…” Todavía nos estamos preguntando cómo no tiramos la casa abajo. Pero como no podía ser de otra manera, la noche acabó. Y el final dio para mucho entre la típica discusión de política española y la sobada que nos pegamos mientras hacíamos tiempo hasta que llegara el bus. Total, que a las 6 de la mañana aparecimos por Räslatt, después de ver amanecer en Suecia -aquí amanece a las 5-, y me fui a la cama teniendo más sol que en Valencia a la 1 del mediodía.

Pero aquí no acaba todo. Todavía quedaban 2 fiestas más. El viernes tuvimos el “International Welcome Dinner” organizado por la universidad. 15 euros por cenar en un restaurante pijo con buffet libre (solo de comida, porque aquí la bebida se paga, y bien cara). Alrededor de 300 estudiantes internacionales acudimos a la fiesta, en la que decía que había que ir “nice dress”. Como suele pasar, los españoles nos pusimos en una mesa y nos tocó el último turno para levantarnos a por la comida. Un poco más y morimos de inanición. Pero cuando llegó el momento, la armamos, como siempre. En todas las mesas cada uno tenía su plato, más o menos lleno, pero un solo plato. Llegamos los españoles y nos llenamos cada uno dos platos, casi no cabían ni en la mesa. La verdad es que necesitaba comer en abundancia, porque ultimamente mi dieta es algo extraña. Así que la cena estuvo muy bien. Había ensaladas, verduras, carnes, pescado, postres y té y café. Después de la cena íbamos a ir a una Salsa Party, pero al ver que estábamos rebentados y que la entrada valía 60 SEK (6.5 euros) y quedaban 2 horas para el cierre, nos fuimos a casa.

 

Y la última fiesta, ayer, el sábado por la noche. Y esta vez sin movernos de casa, porque la fiesta se celebraba en el SockerToppen, el centro social de Räslatt. Pusieron música, luces de discoteca y abrieron el bar – aunque tengo que decir que en 2 horas lo volvieron a cerrar porque la bebida se acabó-. Tan solo tenías que bajar de casa, y ya estabas en la fiesta. La verdad es que estuvo bastante bien. A las 8 empezó la preparty en casa de Roberto, un mexicano, y a las 10.30 bajamos a la fiesta. El SockerToppen estaba lleno de gente, porque además de la gente de Räslatt vinieron más estudiantes que viven en otras urbanizaciones. Y la fiesta acabó a las 2, pero como no podía ser de otra manera, buscamos la manera de seguirla, aunque en plan light. Afterparty relajada en casa de Achu, un madrileño que está convirtiendo su habitación en el centro oficial de afterparty de Räslatt.

Y por esta semana creo que ya tenemos suficiente. Hoy toca vaso de leche, película y a la cama.

 

 

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2 respuestas

31 08 2008
LAURA

reserva un poco de tu hígado para la vuelta a españa!!!

y para el próximo buffet….llévate un taper y lo congelas…que ya iré yo por allí…

tq rak!!!

2 09 2008
raquelinsweden

Jajaja laura tranquila…en navidad volveré más en forma que nunca…
tia pues lo de los tappers no habría sido mala idea…así no tendría que concinar durante un tiempo…

yo tb te quiero!

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