Second trip: crazy Norway!

2 10 2008

El primer viaje a otro país llegó. ¿El destino? Nuestra vecina, Noruega. Esta vez el viaje era organizado y a parte de los españoles había gente de México, Holanda, Turquía, Hungría, Canadá y otros muchos sitios. Pero como siempre, no podía faltar el equipo español. Esta vez los representantes fuimos: Sandra y Cris (ALC), Estefanía (SAL – de Salamanca-), Achu (MAD) y Jose y yo (VLC).

Tras toda una noche de viaje en bus – la verdad es que no estuvo mal porque conseguimos sitios estratégicos y pudimos dormir bastante-, llegamos a las 7 de la mañana a Lillehammer, una ciudad en el centro de Noruega. Así que nada más amanecer, y muertos de frío, bajamos del autobús para adentrarnos en un museo al aire libre. ¿A quién se le ocurre llevarnos allí a esas horas? Pues sí, yo también me lo estoy preguntando todavía. El sitio recreaba las típicas casas noruegas tradicionales en las que vivía la gente antes. La verdad es que era muy bonito, pero el frío que hacía no te dejaba ni mirar el paisaje.

Lo más llamativo de Lillehammer son las pistas de saltos de esquí. Y es que en 1994 fue sede de los Juegos Olímpicos de Invierno. Además desde las pistas de saltos pudimos ver una vista increíble de la ciudad y uno de los tantos lagos que hay en Noruega.

Tras otras 3 horas de autobús – sí, sí…hemos estado más rato en el autobús que fuera- y tras alguna que otra parada en las típicas iglesias de madera noruegas, llegamos a nuestro destino final, un albergue en medio del monte, rodeado de praderas verdes y al lado del río Sjoa. Tras decirnos que nos mezcláramos -consejo al que nadie hizo caso- se repartieron las habitaciones y a España le tocó la habitación de África. Es decir, que los 6 estábamos en una habitación con decoración africana. La verdad es que el albergue estaba muy bien y la habitación también, con 2 literas y una buhardilla con dos camas, ocupadas por Sandra y por mí. Esa tarde dormimos la siesta, vagueamos y jugamos a las cartas. Después de cenar 2 tristes perritos calientes nos fuimos a la habitación a jugar a la pocha, el vicio más grande durante este viaje.

Al día siguiente nos levantamos pronto. Este era el día en que la gente contrataba actividades, y casi todo el grupo se fue a hacer rafting (excepto los que nos negamos a pagar 75 euros por 3 horas de rafting). Así que 5 de los españoles nos adentramos en una montaña cercana al albergue y tras pasarnos unas 4 horas caminando por allí, nos fuimos a pastar -y de paso a comer- a una pradera cual oveja noruega. Y como es normal, nos hicimos muchas fotos en el césped, cada cual más absurda.

Después de la sesión fotográfica en la pradera volvimos al albergue y nos metimos en la sauna. Tras decirles a todos que eran unos exagerados por el calor, me di cuenta de que no estábamos a 40º -”chicos, no exageréis, pero si este es el calor que hace en Valencia”-, si no a 90º, quizá tenían razón cuando decían que no podían respirar. Tras casi morir ahogados allí dentro, nos trasladamos un rato al hot tube, una especie de charca caliente, parecido a un jacuzzi pero sin burbujas. Esa noche cenamos una barbacoa buenísima al lado de una hoguera -lo único bueno en lo que a comida se refiere en todo el viaje- con pollo, cordero, champiñones, patatas y cebolla y después hicimos una mini-fiesta – por llamarlo de alguna manera- en una clase de colegio que había en el albergue.

Y a la mañana siguiente el despertador sonó a las 6.30, desayunamos y nos subimos -para variar- al bus. Al poco de subir paramos en un río, en el que – lo siento, pero tengo que contarlo- Jose metió toda la pata hasta la rodilla, mojándose para el resto del día -las botas nuevas con Goretex no consiguieron evitarlo- y casi jugándose la vida, porque con la corriente que había creíamos  que acababa en l’Albufera de Valencia.

Tras pasarnos unas 4 horas en el autobús, llegamos al fiordo (Estefi -ordo, jaja) de Stryn, que fuimos bordeando sin bajarnos. A lo largo del recorrido hicimos varias paradas para ver el paisaje y hacer fotos. Y la verdad es que fue una pasada, hacía años -desde mis tiempos mozos de la caravana- que no veía ese tipo de paisajes: todo verde, lleno de lagos -uno de ellos increíble- y de casitas de montaña.  Y lo mejor llegó cuando empezamos a subir y las montañas se llenaron de niebla.

 

Por fin, y después de horas y horas de autobús y de recorrernos gran parte del fiordo, paramos de manera definitiva. Habíamos llegado al glaciar Briskdal, al parecer bastante visitado por españoles porque nada más llegar nos encontramos con un grupo, y además todos los carteles estaban en nuestro idioma. Al bajar del autobús comenzamos un recorrido a pata – de una hora y media- entre árboles  y cascadas. Y al final del camino, apareció un glaciar en forma de lengua que creaba un lago de aguas cristalinas. Más bonito no podía ser.

Después de hacernos un book de fotos, decidimos caminar hasta el glaciar. Y cómo no, había que liarla. En el bus nos habían dicho que no chilláramos mucho porque podía producirse algún desprendimiento, pero claro ¿para qué hacer caso? Cuando llegamos al principio del glaciar y casi metidos dentro de él, decidí poner la cámara en automático, pero claro tenía que prepararla. Sin querer comenzamos a chillar: “Jose, baja que no cabes en la foto”, “pero agáchate”, “no te metas dentro que te vas a caer”…total, que al final la foto se hizo -abajo podéis verla-, y al instante oímos un CRACK! sobre nosotros. ¿Quién iba a provocar una avalancha si no éramos los españoles? En un momento estábamos todos  temiendo por nuestra vida y corriendo cual cabras montesas para alejarnos de los pedruscos de hielo que caían. Al final todo quedó en nada, y la verdad es que me divertí mucho con este atentado contra nuestra vida, aunque otras no tanto ¿no Estefi?-jajaja- Y con el susto en el cuerpo volvimos al autobús, y de allí al albergue.

Esa noche fuimos a un pub cercano al albergue y como pusieron música en español, en seguida nos animamos y animamos al resto del grupo también.

A la mañana siguiente nos despertamos para desayunar, pero tal y como acabamos, nos volvimos a la cama y amanecimos a las 13.30 Era un día de relax y la verdad es que no hicimos nada especial: jugar a las cartas, hablar, ni siquiera pasear porque el día no acompañaba mucho. Por la noche volvimos al pub del día anterior, pero la noche no se terció como tocaba y acabamos yéndonos antes a dormir. Y otra vez, sonó despertador a las 7, pero con la diferencia de que este era nuestro último día en Noruega. Tras otras 50000 horas de autobús -sin exagerar- , llegamos a Oslo, donde solo podíamos pasar 3 horas. Y en Oslo vi a mi “casi periodista” Andreu – de Erasmus allí-. Tengo que hacer alusión al momento reencuentro en el que toda una calle de Oslo se quedó mirando cómo me lanzaba a sus brazos. Bueno, pues Andreu nos hizo un mini-tour guiado por la que es ahora su ciudad -gracias Andrew!- y pudimos ver lo típico como el Parlamento o el Palacio Real. También nos llevó a un parque gigante con esculturas, que merecía la pena ver. Andreu, ya sabes que me encantó verte, y que volveré, por supuesto. Además, como ya te dije, te espero en Jönköping.

Y así emprendimos el duro camino de regreso a Jönköping, otras 6 horas de autobús más. Básicamente este es el resumen del viaje. Ya sé que me dejo muchas cosas -las comidas, la organización (o la falta de ella), las prisas del conductor del autobús- pero bueno, eso no vale la pena ni nombrarlo ¿no? Así que, aquí acaba nuestro second trip -el primero a tierras extranjeras-, pero la semana que viene comienza mi third trip. Mis padres y mi hermana vuelan a Estocolmo. Qué ganas de que vengan…y además… ¡ya era hora de que yo conociera la capital!





Day trip: Gränna and Visingsö

19 09 2008

La semana pasado vinieron 4 amigos de Sandra y Cris desde Alicante para pasar unos días en Suecia. El lunes pasado iban a Gränna y Visingsö, así que unos cuantos españoles que no habíamos ido todavía decidimos unirnos a ellos. Tras perder efectivos por el camino – se quedaron dormidos- solo Jose y yo nos unimos al grupo. Y sobre las 10 de la mañana cogíamos un bus hacia Gränna.

Tras pegarnos un pateo desde la parada del autobús, llegamos a Gränna. Es un pueblo pequeño y la única atracción que tiene es que es en él se fabrican los típicos caramelos de Navidad rojos y blancos. Los típicos bastones de colores de las películas. Sin ver mucho más de Gränna, nos subimos al ferry que nos llevaría a Visingsö, una isla en medio del lago Vättern, el mismo que vemos desde Jönköping.

Al llegar a Visingsö alquilamos unas bicis para poder recorrer la isla. La verdad es que fue uno de los días más fríos desde que estamos aquí, sobre unos 4º todo el día. Estábamos helados, pero al pedalear conseguimos entrar en calor. Solo nos dio tiempo a recorrer la zona norte de la isla y ver unas ruinas, pero el paseo fue divertido y la isla es preciosa, toda verde, rodeada del lago y llena de vacas.

Sobre las 3 volvimos a Gränna, comimos algo, y otra vez de vuelta a Jönköping. La verdad es que merece la pena ir y solo está a media hora de aquí. Me parece que todas las visitas que reciba van a pasar por Gränna y Visingsö.

Y dentro de 4 días, me voy a Noruega! Seis días en la montaña y visita a Oslo (Andreu que nos vamos a ver!!!). Así que ya sabeis cual será mi siguiente post ¿no? Second trip: Norway!

 





First trip: Göteborg

9 09 2008

Nota informativa necesaria antes de ver el post: mi pelo en estas fotos no es normal, ya lo se. Pero ¿qué quereis que haga? Viento, lluvia, llovizna y sobre todo, humedad…ni secador, ni plancha…nada puede con el clima sueco. Después de esta aclaración, creo que ya puedo empezar.

El fin de semana pasado hicimos nuestro primer viaje en Suecia. Nuestro destino: Göteborg, la segunda ciudad más importante de Suecia, a unas 2 horas en coche de Jönköping (teniendo en cuenta que las velocidades máximas durante casi todo el trayecto son de 70 a 90 km/h).

El viernes de buena mañana, sobre las 10,30, salíamos de Jönköping. 9 personas (siete españoles, un mejicano y uno de Singapur) en 2 coches. En nuestro coche, un Skoda nuevecito, íbamos Achu (Madrid), Cris y Sandra (Alicante) y Jose y yo (Valencia). De camino a Göteborg hicimos un par de paradas. La primera en Ulricehamn (no intenteis pronunciarlo), una ciudad pequeña a mitad camino y a orillas de un gran lago. Después de pasar por la oficina de turismo, fuimos a dar una vuelta por el paseo que rodeaba el lago. El sitio era muy bonito, pero hacía bastante frío y nos metimos en una cafetería a tomar algo.

Y tras dar un paseo por Ulricehamn seguimos nuestro camino. La siguiente parada, Boras. La verdad es que no vimos mucho de esta ciudad, solo el centro. Llegamos hasta la plaza principal, pero tampoco tenía mucho más. Así que seguimos dando vueltas hasta que dimos con un parque bastante grande, donde tenemos una de las pocos fotos del grupo al completo. Y aquí se nos ocurrió a los valencianos (a Jose y a mi) hacer el mono, y nunca mejor dicho. El resultado de nuestra gracia fue mancharnos todas las chaquetas (de color beige ambas) de negro, porque nos subimos al árbol que más mierda tenía de todo el parque. Pero ¿qué mas daba? La gracia ya estaba hecha (hoy ya no he pensado lo mismo cuando me ha tocado frotar las mangas de la chaqueta). Aquí abajo teneis algunos ejemplos de nuestra imitación de los macacos.

 

Con las chaquetas manchadas para el resto del fin de semana (solo hacía un par de horas que habíamos salido de Jönköping) seguimos nuestro camino hasta llegar a Göteborg. Aparcamos en el centro y fuimos a la oficina de información donde compramos un pase por unos 30 € com el que podíamos coger todo tipo de transporte público, entrar a todos los museos y a las atracciones turísticas. Y tras eso nos dirigimos al albergue, que estaba basatante lejos de la ciudad, en medio del bosque. Las chicas tuvimos suerte y nos tocó una habitación de 2 literas para las 3. Al llegar al albergue pedimos el alquiler de sábanas, pero al ver que costaba 9 € la noche, decidimos que era mejor sin sábanas. Decisión errónea. Cuando volvimos a Göteborg ya habían cerrado las tiendas y no nos pudimos comprar un saco, que era lo que queríamos. Esa noche dimos una vuelta por el centro -muy animado a cualquier hora del día- y  volvimos al albergue. ¿Cómo íbamos a dormir sin sábanas en un hostal  y en unas camas en las que habitaban toda clase de bichos, como chinches y garrapatas (más tarde nos daríamos cuenta de que era cierto)? ¿Cómo íbamos a taparnos con el nórdico mugriento que había encima de la cama? Pues la solución fue sencilla. Nos enrollamos en nuestras toallas y luego nos tiramos el nórdico por encima, intentando que no entrara en contacto con ninguna parte de nuestra piel. No puedo evitar recordar el momento en que Sandra y Cris se pusieron el pijama, con una camiseta de cuello alto encima y el pantalón metido por dentro de los calcetines, para que ni un milímetro de su piel tocara el nórdico ni el colchón. Vaya show montamos.

Y llegó el sábado. Nos levantamos con planes de ir al autobús turístico y a la ruta en barco por Göteborg, pero resulta que llovía a mares. Qué raro ¿no? Desde que estoy en Suecia creo que solo 2 días (contados ¿eh?) no ha llovido. Así que nos fuimos al Universium, un museo de ciencias con acuarios, selva tropical y cosas para experimentar. Pero bueno, al lado de L’Oceanografic…pues no era gran cosa.

Cuando terminamos de ver el museo dejó de llover. Entonces pudimos hacer la ruta en autobús, 50 minutos de tour guiado por las calles de Göteborg.

Tras el autobús nos montamos en la visita guiada en barco. Creo que esta fue una de las mejores cosas del viaje. El barco recorrió los canales y nos llevo hasta el puerto. Además, fue muy divertido porque en un momento determinado (en el que no estábamos prestando atención a la guía) la gente del barco de tumbó en el suelo. Miramos al frente y vimos que pasábamos por un puente en el que o te tumbabas en el suelo del barco o te dabas con la cabeza. Fue una risa. Las abuelas del barco luego no podían ni levantarse del suelo. Creo que ninguno habíamos visto eso antes.

Al acabar la ruta en barco y tras comprobar que los tranvia de Göteborg no paran en los pasos de cebra y tienes que salir por patas, nos fuimos al Liseberg, un parque de atracciones en medio de Göteborg. No es demasiado grande pero para estar dentro de la ciudad tenía algunas atracciones bastante grandes a las que, por supuesto, montamos. Había un montón de puestos de ruletas de la fortuna en los que te tocaban 2 kilos de toblerone, de chocolate o de chucherías. Todos los suecos llevaban las cajas debajo del brazo. Pues de 9 personas, ninguna lo conseguimos, vaya chasco.

Sobre las 8.30 volvimos al albergue a ducharnos y cambiarnos. A las 11 estábamos de vuelta en Göteborg para salir de fiesta. Hicimos botellón (si se puede llamar botellón a unos míseros cartones de Sierra de Gredos con Coca-Cola) y nos metimos a Respekt, una discoteca que pintaba bien, pero al final salió mal. Resulta que esa noche había fiesta vietnamita y tailandesa y éramos casi los únicos de la discoteca que no teníamos los ojos rasgados. ¡Qué suerte tenemos! La música no estaba del todo mal…pero el ambiente era muy raro para nosotros.

Así que a las 3 y después de tomarnos un perrito caliente volvimos al albergue, ya que al día siguiente teníamos que irnos de allí a las 10. Y teníamos que acostarnos otra vez en las camas con chinches. Por suerte yo encontré un saco por unos 17 euros, y como lo necesitaré para otros viajes me lo compré. Sandra y Cris decidieron dormir en la misma cama, al ver que en una de las paredes a la que estaban pegadas unas literas estaba llena de bichos. Qué maravilla de hostal. Menos mal que el domingo nos íbamos. Quedamos a las 10 abajo, pero nos dormimos. Nuestro despertar fue sobresaltado, ya que los chicos nos golpearon la puerta y nosotras, sobre todo Sandra que entró en estado de shock, medio dormidas, creíamos que era la dueña del hostal que venía a reñirnos por no estar a las 10 fuera y por dormir sin sábanas (era obligatorio). Pero al final no pasó nada. Y tras bajar media hora tarde, nos fuimos al museo de Volvo. Ya os podeis imaginar lo que me importan a mi los Volvo, pero si todos querían, pues a mi no importaba. Y claro, me hice algunas fotos, por los menos para decir “he estado allí”.

Al acabar de ver el museo Volvo fuimos a un centro comercial a comer. Por primera vez en todo el fin de semana comimos algo decente: pasta y ensalada. Tras dar una vuelta por el centro comercial y muertos de sueño, decidimos regresar a Jönköping. El camino de vuelta fue del tirón, amenizado con la radio sueca en la que pusieron canciones de los pitufos maquineros -suecos claro- para que nos riésemos un rato. A las 8 estábamos de vuelta en Räslatt.

Y así, acaba nuestro primer viaje. Sin duda, en los 9 meses que me quedan en Suecia, volveré a Göteborg.





Cook off

2 09 2008

Hoy ha sido el cook off, y cómo no, el equipo español -que está en todos los saraos- ha participado en él. El cook off es uno de los últimos eventos programados en la Introduction Week de la Universidad de Jönköping. Digo Introduction Week porque así la llaman, aunque ya llevamos aquí más de dos semanas y hoy han sido las últimas actividades. Bueno pues en el cook off cada equipo tenía que cocinar la comida típica de su país. Por supuesto la universidad pagaba los ingredientes para hacerla, y lo mejor de todo, el premio. Una cena en un restaurante de Jönköping. Los españoles ya nos veíamos ganadores: tortillas, jamón, sangría…y lo mejor de todo, la paella. Pero la suerte no ha estado de nuestro lado. Tras unos problemillas con el horario, el lugar de cocina y los ingredientes hemos decidido suprimir el plato estrella. Así que nos hemos quedado sin paella. Pero tranquilos, la hemos sustituido por “pa amb tomaca” y melón con jamón, y por supuesto la tortilla de patatas. A todo esto hay que añadirle el postre, unas torrijas, y la bebida, sangría (que ha acabado siendo lo más solicitado allí). El caso es que la comida se ha acabado en 15 minutos. De hecho, los cocineros casi ni la hemos probado.

Nuestro tenderete y la comida…

También hemos decidido darle a nuestro tenderete un toque patriótico y hemos izado la bandera de España. Además, cada equipo tenía en su mesa un cartel identificativo que asignaba la organización. Y como no podía ser de otra manera nuestro cartel era “Spain is different”.

Aún con todo esto y poniedo flamenquito y Chambao, he de reconocer que nos han derrotado. La verdad es que no sé quien ha ganado, pero creo que los japoneses o tailandeses ( no se que eran). Tenían un montaje de sushi increíble. Y así ha acabado la cook off. Y los españoles hemos sido los últimos en abandonar el lugar, no sin antes hacernos de notar, que raro. Hemos acoplado los altavoces de la universidad a un Ipod y hemos puesto flamenco y canciones españolas muy conocidas. Seguro que Alaska o Los Zombies no se imaginarán nunca que su música ha sonado hoy en el campus de la University of Jönköping. Y allí que nos hemos puesto a cantar y bailar. Y como aquí la gente no está acostumbrada a esto pues nos hemos convertido en el centro de atención. La verdad es que ganar no hemos ganado, y cocinar… pues no mucho…pero ¿y lo bien que nos lo hemos pasado?

 

 





Que el ritmo no pare…

31 08 2008

Esta semana está siendo completita. Necesitamos un descanso. Todo empezó el miércoles.

La universidad organizaba a las 5.30 de la tarde – sí, aquí todo empieza muy pronto- un Pub Crawl, es decir, una ruta por los principales pubs de la ciudad. Después de dividirnos en grupos comenzaron a llevarnos -como borregos- por los diferentes bares, entrando gratis y con descuentos en las bebidas. La verdad es que no fue gran cosa porque nos llevaban y a los 10 minutos nos sacaban de allí, pero al menos nos sirvió para conocer algún sitio más, al que seguro volveremos. Asi que cuando nos hartamos nos fuimos a cenar al Akademien, la discoteca de la universidad en la que estamos casi todas las noches. Y es que a parte de ser discoteca, también hacen cenas. La idea es perfecta porque cuando te entra hambre de madrugada, no tienes ni que salir de allí. Además es bastante barato: una hamburguesa gigante, con patatas y ensalada y una bebida 400 coronas, unos 4.5 euros. Y después seguimos la fiesta, como siempre en el Akademien. A la 1.30 volvimos a Räslatt, en el último autobús. De 5.30 a 1.30, vaya fiesta más rara.

Y después del miércoles, viene el jueves. El viernes era el cumpleaños de Sandra, una chica de alicante, así que el jueves por la noche hubo fiesta sorpresa. Hicimos sangría, tortilla de patatas, pizzas…se ve que se corrió la voz  y en un momento éramos unas 30 personas en una casa diminuta, sobre todo mexicanos y españoles. Cuando Sandra llegó se quedó a cuadros. Y la fiesta comenzó, hasta que llegó la hora del último autobús, sobre la 1. Entonces la casa se vació, pero nos quedamos los festeros de turno. Esperando al primer bus, sobre las 5.20. Y en un momento, solo quedábamos 6 españoles en la casa. Entonces empezó la fiesta. Sevillanas improvisadas, canciones de los 90, y momentos frikis como cuando pusimos “tengo el corazón contento…” Todavía nos estamos preguntando cómo no tiramos la casa abajo. Pero como no podía ser de otra manera, la noche acabó. Y el final dio para mucho entre la típica discusión de política española y la sobada que nos pegamos mientras hacíamos tiempo hasta que llegara el bus. Total, que a las 6 de la mañana aparecimos por Räslatt, después de ver amanecer en Suecia -aquí amanece a las 5-, y me fui a la cama teniendo más sol que en Valencia a la 1 del mediodía.

Pero aquí no acaba todo. Todavía quedaban 2 fiestas más. El viernes tuvimos el “International Welcome Dinner” organizado por la universidad. 15 euros por cenar en un restaurante pijo con buffet libre (solo de comida, porque aquí la bebida se paga, y bien cara). Alrededor de 300 estudiantes internacionales acudimos a la fiesta, en la que decía que había que ir “nice dress”. Como suele pasar, los españoles nos pusimos en una mesa y nos tocó el último turno para levantarnos a por la comida. Un poco más y morimos de inanición. Pero cuando llegó el momento, la armamos, como siempre. En todas las mesas cada uno tenía su plato, más o menos lleno, pero un solo plato. Llegamos los españoles y nos llenamos cada uno dos platos, casi no cabían ni en la mesa. La verdad es que necesitaba comer en abundancia, porque ultimamente mi dieta es algo extraña. Así que la cena estuvo muy bien. Había ensaladas, verduras, carnes, pescado, postres y té y café. Después de la cena íbamos a ir a una Salsa Party, pero al ver que estábamos rebentados y que la entrada valía 60 SEK (6.5 euros) y quedaban 2 horas para el cierre, nos fuimos a casa.

 

Y la última fiesta, ayer, el sábado por la noche. Y esta vez sin movernos de casa, porque la fiesta se celebraba en el SockerToppen, el centro social de Räslatt. Pusieron música, luces de discoteca y abrieron el bar – aunque tengo que decir que en 2 horas lo volvieron a cerrar porque la bebida se acabó-. Tan solo tenías que bajar de casa, y ya estabas en la fiesta. La verdad es que estuvo bastante bien. A las 8 empezó la preparty en casa de Roberto, un mexicano, y a las 10.30 bajamos a la fiesta. El SockerToppen estaba lleno de gente, porque además de la gente de Räslatt vinieron más estudiantes que viven en otras urbanizaciones. Y la fiesta acabó a las 2, pero como no podía ser de otra manera, buscamos la manera de seguirla, aunque en plan light. Afterparty relajada en casa de Achu, un madrileño que está convirtiendo su habitación en el centro oficial de afterparty de Räslatt.

Y por esta semana creo que ya tenemos suficiente. Hoy toca vaso de leche, película y a la cama.

 

 





Crazy Pool Party

24 08 2008

Y la Pool Party llegó. Todo lo que pudierais imaginar cuando os hablaba de ella, es poco. Increíbleee!

Primero el sitio. Roselundsbaten es un parque acuático que tiene parte cubierta y también descubierta. Y aquí, era la fiesta. En la parte cubierta hay una piscina gigante -donde pasamos toda la noche-y algún tobogán y fuera hay otra piscina grande con otro tobogán alto. Además hay una piscina olímpica cubierta y había una zona de fiesta de la espuma. En la parte cubierta también hay 2 jacuzzis, pero daba mucho asco porque en cada uno había como 20 personas!

Y ¿qué puedo contar de la noche? (bueno tarde-noche porque llegamos a las 8 y salimos a la 1) Antes de llegar, los españoles (más 2 chinos-o algo así- y mi húngara) hicimos una preparty en mi casa ( donde sacamos nuestros más preciados tesoros aquí, las pocas botellas de vodka que compramos en el duty-free del aeropuerto). Cuando llegamos-contentitos- a la piscina, la fiesta ya había empezado. Cientos de personas saltando en el agua, pues nos unimos!!! Y así fue toda la noche…risas, toboganes,desmadre, caídas -sí, sí todavía me duele la espalda de la ostia que me metí delante de la chica de la ambulancia, que ya creía que tendría que hacerme la reanimación cardiopulmonar, como dicen por aquí, “te quedaste panza parriba como una rana”- y frío, mucho frío, porque salíamos al aire libre, mojados, para cambiar de una zona a otra y la temperatura era de unos 5º. Yo creo que ya nos estamos haciendo inmunes al frío, ya nos vamos pareciendo a los suecos, porque aquí nadie ha pillado una pulmonía, y mira que es raro.

Según el periódico local en la fiesta había 1400 personas!!!! Vale que el sitio era grande, pero yo no se como nos metimos todos allí. Ya hemos preguntado si en Enero hacen otra fiesta, por la gente que venga para el 2º cuatrimestre, pero nos han dicho que no. Mala suerte. Pero siempre nos quedarán las fotos que hizo el chino -o algo así- con su cámara subacuática . Si no llega a ser por él…





Mis primeros días en Jönköping

21 08 2008

Aunque no lo parezca, todo llega. Y mi estancia Erasmus en Jönköping ya ha comenzado. Desde Abril llevaba pensando en el 15 de Agosto, como solía decir antes, el día que mi vida acaba (mi vida conocida claro). Hoy es 21 y escribo desde Suecia, desde Jönköping, desde mi nueva casa, mi habitación en Räslatt.

Después de un largo viaje, de no dormir, de esperar en aeropuertos, de casi perder trenes  por la -puta- puntualidad estricta de los suecos y a la ineptitud de quien no arregla un ascensor estropeado de una estación de trenes, de recorrernos todas las cuestas de esta ciudad con unos 50 kilos de equipaje, de echarnos una siesta en el suelo del 2º piso de la facultad de Educación y Comunicación, de que unos estudiantes chinos de intercambio nos hicieran fotos mientras dormiamos, de que se me cayera al suelo el mito de la eficiencia sueca….después de todo eso, por fin, nos dieron las llaves de nuestro piso. Y la verdad es que más suerte no hemos podido tener.

Casi todos los españoles estamos en Räslatt, una especie de guetto de inmigrantes, pero bueno, aquí nosotros también lo somos ¿no? Cada uno tiene su habitación en un piso. Yo tengo una compañera americana, otra francesa y otra húngara. El piso está muy bien y la zona también, pero bueno, en algún otro post hablaré de Räslatt. Esta es mi habitación después de nuestra visita a IKEA.

 

 

La verdad es que en la Universidad de Jönköping hay gente de todas partes, pero ¿a qué no sabeis qué grupo es más numeroso? Sí, el de los españoles (aunque igualados con los mejicanos). Somos unos 17 y la verdad es que estamos por todas partes. Y cómo no, el primer día que salimos de fiesta, cerramos nosotros la discoteca. Claro que sí, como debe ser. De momento solo he salido de fiesta al Akademien, el pub de la asociación de estudiantes de la universidad. Es bastante grande y la música, bueno, está bastante bien, casi todo música americana y británica.

Pero no todo puede ser fiesta. Hoy ha sido el primer día de clase. Hasta el 20 de octubre solo tengo una asignatura: Introducción a la lengua, la cultura y la sociedad sueca. Todos somos estudiantes internacionales y parece interesante, de hecho ya hemos hecho nuestros primeros pinitos con la lengua sueca, y yo creo que eso sonaba a todo menos a sueco, pero bueno, poco a poco. Lo mejor de todo es que solo tengo clase los Martes y los Jueves, asique tendré tiempo de viajar.

Intentaré escribir pronto, pero aquí es bastante complicado. Aún así prometo escribir un post sobre la Pool Party (la fiesta en el parque acuático) del viernes, para la que ya tengo entrada! Intentaré escribir también algo sobre la Akademic Introduction, que fue muy divertida y me sirvió para darme cuenta de que -a veces- a los suecos les da igual hacer el ridículo.








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